3 exfoliantes caseros para nutrir tu piel

Muchos exfoliantes comerciales contienen químicos que hacen que los problemas y el estado de la piel empeore en lugar de mejorar. Incluso si un producto puede parecer estar funcionando para ti, es posible que esté dejando rastro de aditivos en tus poros que son potenciales generadores de afecciones de la piel a largo plazo. Por eso, y porque conocemos la importancia de exfoliar la piel regularmente, creamos 3 exfoliantes caseros que no sólo quitan la piel muerta sino que nutren tu piel.

LAVANDA Y CAFÉ

Muchos amamos el café y lo vemos como un aliado para despertar por las mañanas, pero no sólo nos ayuda cuando lo tomamos caliente. En cuestión de belleza, y más específicamente, de la belleza de la piel, el café es un ingrediente muy benéfico. La cafeína aplicada sobre la piel posee la capacidad de reactivar la circulación de la sangre lo que ayuda a los poros a recibir oxígeno y purificarse. También es una fuente importante de antioxidantes que protegen al organismo de los daños ocasionados por los radicales libres que aceleran el envejecimiento de la piel, por lo que el café ayuda a mantener la juventud de la piel.

Por su parte, el aceite esencial de lavanda es un conocido agente para desinfectar la piel, soltar la tensión y dolor y activar la circulación. También es aliado para combatir el acné y reduce la irritación por brotes o picaduras de insectos.

Por último, el aceite de almendras utilizado en este exfoliante contiene vitamina E que es uno de los nutrientes principales y más importantes para la piel, y se absorbe por completo y rápidamente en los poros.

INGREDIENTES

¼ taza de aceite de almendras

¼ de taza de azúcar moreno

¼ de taza de café molido

4-6 gotas de aceite de esencia de lavanda

1 contenedor que cierre perfectamente

Mezcla todos los ingredientes hasta que estén combinados uniformemente y transfiere a un contenedor con tapa.

 

AVENA Y MIEL

La avena está llena de antioxidantes y componentes anti inflamatorios que la hacen magnífica para calmar la piel. Tiene muchas propiedades benéficas para el cutis, es un excelente humectante, ayuda a controlar las irritaciones de la piel, el enrojecimiento y la picazón.

La miel es un antibacterial natural, sana la piel y la aclara. El extracto de miel es excelente regenerador de las células de la piel, ayuda a borrar cicatrices y arrugas además de humectar al máximo y dejar la piel suave y tersa.

Por último, el aceite de oliva también es conocido por sus propiedades humectantes para la piel y su alto contenido de antioxidantes. Es excelente para dejar la piel extra suave y luminosa.

INGREDIENTES:

1 taza de avena en polvo (licúala hasta lograr una consistencia muy fina)

½ taza de miel de abeja (busca que sea lo más natural posible)

½ taza de aceite de oliva virgen

Mezcla todos los ingredientes hasta que estén combinados uniformemente y transfiere a un contenedor con tapa.

JENGIBRE Y ACEITE DE COCO

El jengibre es buenísimo para cuidar la piel sensible. Actúa como un agente des inflamatorio reduciendo el enrojecimiento y controlando las afecciones de la piel. También llena de energía a las células del cutis lo que hace que la piel se vea más tersa, firme y joven.

El aceite de coco es sólido a temperatura ambiente, pero al contacto con el calor de la piel se derrite lo que lo hace perfecto para absorberse por completo por los poros. Humecta al máximo y da suavidad a la piel. Los ácidos grasos y las vitaminas que contiene ayudan a restaurar la hidratación de la piel y a combatir las arrugas y líneas de expresión.

Puede escucharse lógico que aplicar aceite en el rostro lo hará verse grasoso, pero no es así. Al contrario, los aceites naturales disuelven el sebo que se acumula en los poros y los bloquea pudiendo causar brotes o infecciones.

INGREDIENTES

¼ de taza de aceite de coco

1 cucharada de jengibre en trocitos pequeños

¼ de taza de aceite de almendras

¾ de taza de azúcar moreno

MÉTODO

Calienta en una olla el aceite de coco con el jengibre a fuego bajo aproximadamente por 10 minutos para que el jengibre transfiera su jugo al aceite. Revuelve lentamente. Apaga el fuego y añade el aceite de almendras, sigue revolviendo hasta que se mezclen por competo. Mientras que la mezcla siga caliente o tibia, agrega el azúcar y revuelve para mezclarla.

Transfiere a un contenedor con tapa y deja enfriar. Generalmente el aceite de coco vuelve a solidificarse por lo que es importante trasferir la mezcla mientras esté aún caliente o tibia.

*Nota: Cualquier producto que se haga a partir de ingredientes naturales tiene fecha de caducidad. Te recomendamos utilizar estas mezclas por un periodo de no más de un mes antes de tirarlas y preparar la siguiente. Consulta a tu médico dermatólogo.

 

 

 

 

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