¡El estrés afecta tu piel!

Nuestra piel es la primera carta de presentación que damos ante el mundo.

Es el órgano más grande y el contacto principal que tenemos con el ambiente. En cierta manera nos representa y habla por nosotros, una piel luminosa habla de una persona feliz. Por el contrario, una piel reseca y opaca nos está diciendo que algo hay que cambiar en el interior.

 

La piel es sensible a todo lo que la rodea, desde el medio ambiente hasta el estado de ánimo. El andar de la vida y el torbellino que puede llegar a ser la vida diaria con las obligaciones, la mala alimentación y la falta de sueño tienen consecuencias no solo en nuestro interior sino que se reflejan también externamente, principalmente en nuestra piel. Por ello es relevante conocer los síntomas de una piel estresada para tratarlos y solucionarlos.

El estrés supone una alta tensión que debilita las defensas de la piel y entorpece sus funciones. Puede actuar como agravante de los problemas dermatológicos ya existentes o como desencadenante de patologías como acné, eczemas, resequedad, etc.
Es importante saber que el estrés tiene la particularidad de dejar su huella a largo plazo, sus efectos generalmente se notan una vez que ha pasado bastante tiempo de tensión.

SÍNTOMAS PARA RECONOCER UNA PIEL ESTRESADA

  1. Acné. Se genera como consecuencia de secreciones de grasa que tapan los poros. Puede ocasionarse por factores genéticos pero el estrés juega un papel importante en su aparición ya que altera los procesos hormonales y puede agravarlo cuando la persona está tensa o bajo presión.
  2. Piel rosácea. Está considerada como una patología de la piel, pero el estrés puede promoverla o empeorarla. En una persona con bajos o nulos niveles de estrés, la rosácea se mantiene controlada pero en alguien que constantemente lidia con estrés sin liberarlo aumenta el enrojecimiento e inflamación de la piel del rostro.



  3. Dermatitis atópica. Las personas expuestas a altos niveles de estrés pueden desarrollar esta afección cutánea que se caracteriza por el enrojecimiento, la erupción, ardor y comezón de la piel.Bajo estados importantes de estrés el organismo segrega cortisol y adrenalina, hormonas que producen un desequilibrio que favorece la aparición de urticaria que se manifiesta en ardor y comezón intensas.Es una enfermedad descamativa inflamatoria que se caracteriza por la inflamación, escamas y enrojecimiento de la piel. Bajo situaciones de estrés, el sistema inmunológico se debilita y abre las puertas para que esta afección se desarrolle.
  4. Líneas finas de expresión. El cortisol que se segrega bajo grandes niveles de estrés hace que el azúcar en la sangre se eleve. A este proceso se le conoce como glicosilación y provoca daño al colágeno y la elastina de la piel, dando pie a la aparición de líneas de expresión. Además de que la tensión muscular permanente lleva a la larga a la aparición de arrugas permanentes.Es uno de los síntomas más frecuentes de ansiedad y estrés. Puede ser el primero en aparecer ya que el cuerpo pierde mucha agua bajo episodios de tensión.

Sabemos que la vida y el mundo actual implican convivir con situaciones que ponen a prueba nuestra paz interior. Nos topamos con problemas que pueden sacarnos de nuestro punto de equilibrio y para que esto no pase se necesitan altas dosis de paciencia, tolerancia y muchas respiraciones profundas. Pero creemos que ayuda mucho el estar conscientes de las consecuencias que puede tener en nuestra salud el no aprender a manejar el estrés. Así que, por amor propio, regalémonos sesiones de meditaciones y cuidemos nuestra piel.

 

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