Los daños del verano en la piel

¡Llegó el verano! Los días están más soleados, el ambiente más alegre y todos estamos esperando el día en que salgamos de vacaciones. En esta temporada, los destinos predilectos para vacacionar son las playas y lugares en donde podemos disfrutar de la alberca, por eso te contamos los daños que el sol, la arena y la alberca pueden tener en tu piel si no te cuidas.

EL SOL

Tomar el sol contribuye a mantener una buena salud porque aporta beneficios físicos y emocionales como activar la circulación, producir vitamina D que aumenta la absorción de calcio y fósforo, fortalecer los huesos, reforzar el sistema inmunológico, equilibra el sistema nervioso y ayuda a combatir la depresión. Sin embargo, la exposición al sol sin límite o protección provoca daños que se acumulan en la piel, a esto se le llama efecto memoria.

El bronceado de la piel se produce cuando al exponer la piel a los rayos solares el cuerpo comienza a producir un pigmento conocido como melanina, que absorbe los rayos y hace que la piel adquiera un tono bronceado para protegerse del sol. Sin embargo, este mecanismo defensivo del organismo no es suficiente para contrarrestar los efectos nocivos de los rayos del sol, existen dos tipos:

Los UVA son los responsables de que la piel adquiera un tono bronceado y aunque no son los que queman, penetran profundamente la piel y pueden provocar daños a largo plazo como envejecimiento prematuro, manchas y pérdida de elasticidad. La luz ultravioleta daña las fibras de colágeno y causa una producción excesiva de fibras de elastina anormales.

Y los rayosa UVB son los responsables del enrojecimiento. Pueden causar melanoma que es un tipo de cáncer en la piel (el más grave de todos) se origina en unas células denominadas melanocitos, debido a una proliferación descontrolada de los mismos. Puede ser curable pero tiene tendencia a propagarse hacia otras partes del cuerpo si no se trata a tiempo.

LA ARENA

El daño más fuerte que la arena puede provocar en la piel es el reflejo de los rayos ultravioleta, sin embargo hay otro que pocos conocen: las bacterias que se alojan en la arena húmeda.
En la arena húmeda puede haber microorganismos, bacterias y hongos que pueden infectar la piel. El riesgo es más alto en países tropicales en cuya arena pueden habitar parásitos como la larva migrans y la tunga penetrans que suelen proceder de las heces de perros y otros animales y que por las temperaturas tropicales adquieren capacidad infectiva.

Por eso siempre es bueno enjuagar no sólo la cara sino el cuerpo completo siempre al salir de la playa.

LA ALBERCA

El enemigo número uno es el cloro. Aunque es imprescindible para que la alberca no se convierta en un tanque de gérmenes pero también es el responsable de resecar la piel, ya que deteriora su manto graso que la protege. El pH de la piel es de 5.5 y el del agua es de 7, eso ya de por sí reseca la piel. Lo mejor es ducharse al salir y aplicar un humectante en todo el cuerpo.

Otro de los enemigos son las cloraminas, que son compuestos formados por la reacción química entre el cloro y otros fluidos orgánicos presentes en el agua como la saliva, el sudor y el ácido úrico de la orina. La falta de control de la orina en los niños y bebés hacen que las albercas para niños sean las que más cloramina contienen.

 

Con todo esto no queremos que te temas al verano y dejes de divertirte en la playa o alberca, nuestra intención es que lo sepas para poder cuidarte y protegerte para no sufrir los daños en tu piel. Basta con aplicar un buen bloqueador solar con un mínimo FPS de 30, tomar una ducha siempre al salir de la playa o la alberca y humectar todo el cuerpo. ¡Felices vacaciones!

 

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