Masaje asiático para piel perfecta

Una de las técnicas que usan las mujeres asiáticas para una piel perfecta es el masaje facial conocido como Kobido.

La palabra significa antiguo camino de la belleza y la leyenda dice que durante siglos fue una de las terapias favoritas de las emperatrices japonesas que lucían piel de porcelana.

Hoy es una técnica renovada, ideal para quienes buscan quitarse unos años sin recurrir al bisturí e inyecciones. Se cree que el masaje Kobido nació en el Japón guerrero y se cuenta que los samuráis se daban masajes en la cara para calmar la mente y fortalecer el espíritu después de arduas batallas. Pero una emperatriz notó que esta técnica producía en la piel una apariencia luminosa y que además calmaba los dolores de cabeza. La soberana llevó la idea a la casa imperial y a partir de entonces se hizo conocido entre los miembros de la realeza.

Consiste en una serie de fluctuaciones entre movimientos rápidos y lentos para mejorar la circulación más profunda del rostro, el cuello, los hombros y la parte superior del pecho. Al masaje Kobido le dicen coloquialmente ‘el lifting sin bisturí´ porque produce un efecto de estiramiento en la cara. En este proceso la velocidad es esencial, se manejan varias velocidades que además de activar la circulación de la sangre, destruye las células muertas y promueve la producción de elastina y colágeno.

CUATRO FASES

En esta imagen puedes ver la dirección de los movimientos que debes seguir en el masaje:

  1. Consiste en hacer un masaje de cuello con movimientos hacia arriba. Este masaje en el cuello mejora la circulación ya que las tensiones en él restringen el flujo sanguíneo a la cabeza haciendo que la piel reciba menos oxígeno para estar bella. También ayuda a relajarse y reducir el estrés lo que disminuye las arrugas. Al terminar se envuelve el área con una toalla húmeda en agua caliente, el vapor permite que se abran los poros y quede la piel preparada para una limpieza profunda.
  2. En esta etapa se utiliza un limpiador para remover el exceso de suciedad y grasa de la piel. En general se utiliza un limpiador a base de agua y se comienza a hacer un masaje más enérgico solo en el rostro, aquí debes aplicar velocidad rápida y suave para aliviar tensión.
  3. Aplica un hidratante, puedes usar una crema, suero o aceite de oliva o coco. Aplícalo masajeando la piel, este paso es importantísimo ya que los movimientos del masaje ayudan a que la piel absorba a profundidad el producto y se hidrate por completo.
  4. Por último se energiza el cutis. Dando suaves golpecitos o pellizcos en todo el rostro de abajo hacia arriba, es decir, empezando por la barbilla hasta llegar a la frente. La idea es mejorar el flujo del KI- energía vital- en el rostro.

Lo recomendable es hacer este masaje de 3 veces por semana para notar los cambios. En pieles sensibles es importante moderar la fuerza de los movimientos, en general el masaje debe ser placentero y no debe quedar adolorido el rostro al terminar o al día siguiente. Todo se trata de consentir a la piel. 

En cuanto a la piel del rostro, la zona más sensible y delicada es la que rodea a los ojos. Esta zona tiene la piel más delgada del cuerpo, es por eso que la aparición de líneas de expresión como las patas de gallo es muy común. La piel de alrededor de los ojos puede ser lastimada fácilmente al desmaquillarnos o tallar los ojos con más fuerza de la debida. 

Afortunadamente, las líneas de expresión y patas de gallo pueden evitarse y disminuirse siguiendo el tratamiento correcto como el Tratamiento de Parches para Ojos con Algas y Aceite de Oliva de Embellé, que contiene 10 pares de parches para ojos que suavizan, humectan y dan firmeza a la piel, mejorando la apariencia general de los ojos. 

 

 

 

 

 

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