¿Cómo cuidar nuestra piel con el cambio de clima?

Los cambios climáticos que estamos viviendo actualmente como lluvia y calor en un mismo día, afectan a nuestro cabello y piel. Descubre cómo cuidarlos.

Es importante proteger tanto nuestra piel como el cabello de cada tipo de clima. Los cambios bruscos de temperatura de calor a frío o viceversa, afectan con mayor intensidad a aquellas personas que tienen la piel más fina y seca, que a las que tienen una piel más grasa.

Un cambio en el grado de humedad ambiental, que pase del 90% al 60%, supone un porcentaje de deshidratación de la piel del 30%. ¿Podemos imaginar el nivel de estrés que sufre nuestra piel con el calor tratando de adaptarse continuamente a la sequedad de los aires acondicionados, a la humedad ambiente propia de las playas y albercas, y al secado extremo y rápido que produce una intensa exposición solar?

Por otro lado, durante el periodo de frío, el cabello tiende a mostrarse reseco y desvitalizado con pérdida de brillo y una ligera tendencia a su caída.

Nuestro cabello también acusa los cambios bruscos de temperatura, por ello se muestra seco y quebradizo, e incluso, existe más tendencia a sufrir caspa por la importante deshidratación del cuero cabelludo. La ruptura de las capas externas de cada fibra capilar (pelo) produce la desaparición del brillo natural propio de un pelo sano y la aparición de su aspecto quebradizo.

¿Qué debemos hacer para cuidarlos?

La primera medida que debemos de tomar para recuperar la piel y el cabello de los cambios de temperatura extremos es devolverles su hidratación.

Para neutralizar los efectos tanto del sol como del frío en el cabello, debemos mejorar su nutrición mediante mascarillas hidratantes y evitarle el daño añadido de las secadoras de aire caliente que son destructivas para la capa superficial de la queratina del pelo.

Los productos reparadores y nutritivos más interesantes para el cuidado del cabello son aquellos que contienen polímeros para retener el agua, lecitinas que lo fortalecen, aceites de oliva que lo hidratan, lo nutren y tienen efecto reparador.

 No debemos olvidar que los productos reparadores del cabello deben aplicarse en función de las características del cabello de cada quien.

En cuanto al cuidado de la piel, es indispensable tomar diariamente 2 litros de agua natural para evitar que pierda humedad y se reseque. Para mantenerla suave y radiante, se recomienda hacer limpieza profunda y exfoliarla por lo menos una vez al mes, aplicar cremas con filtro de protección solar para evitar que salgan manchas a causa del sol, además de lavarla todas las noches para retirar el polvo y grasa acumuladas que pudieran tapar los poros.

Ahora si, ya estás lista para lucir un cabello y una piel radiante.

 

 

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